Contexto e importancia
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, volvió a poner sobre la mesa uno de los debates más divisorios del fútbol: la posibilidad de un Mundial con 64 selecciones. La declaración llega justo después del torneo de 2026, que ya tuvo el mayor número de equipos de la historia, con 48 selecciones.
La declaración de Infantino no es una decisión formal, pero sí una señal clara de que la FIFA pretende estudiar el tema con seriedad en los próximos años. Esto importa porque cualquier cambio en el formato del Mundial afecta directamente a las federaciones nacionales, los calendarios continentales y el propio equilibrio competitivo del deporte.
Para los aficionados, el debate también tiene un peso simbólico. Cualquier expansión del torneo más grande del mundo redefine cómo las naciones compiten por un lugar en el escenario más importante del fútbol.
Infantino dijo que el fútbol debe ser "para todo el mundo", reforzando el discurso de expansión que ha marcado su gestión en la FIFA.
Qué pasó
Según un reportaje de la BBC Sport, Infantino afirmó que los planes para un Mundial de 64 selecciones serán retomados y evaluados en detalle tras la edición de 2026. La declaración se dio en una entrevista sobre el legado del torneo recién finalizado.
El dirigente ya había mencionado este escenario en otras ocasiones, pero de forma más hipotética. Esta vez, el tono sugiere que la propuesta será efectivamente puesta en discusión entre confederaciones y federaciones afiliadas.
Hasta el momento no hay un cronograma oficial ni una edición específica definida para este nuevo formato. La FIFA debería realizar estudios de viabilidad sobre logística, infraestructura de los países anfitriones e impacto en el calendario internacional.
Impacto en clubes, selecciones y la competición
Un Mundial con 64 selecciones representaría la mayor expansión en la historia del torneo, duplicando el número de equipos participantes respecto al formato vigente entre 1998 y 2022. Esto cambiaría por completo la estructura de las eliminatorias continentales.
Para selecciones de confederaciones con tradicionalmente menos cupos, como África, Asia y Concacaf, la expansión podría representar una oportunidad histórica de mayor representatividad. Para las potencias tradicionales, la preocupación es una posible dilución del nivel técnico de la competición.
Los clubes también se verían afectados, ya que más selecciones en el Mundial implica más jugadores convocados durante más tiempo, aumentando el desgaste físico y el riesgo de lesiones en atletas de las principales ligas del mundo.
Duplicar el número de selecciones en el Mundial sería la mayor revolución en el formato del torneo desde su creación, en 1930.
Reacción del mundo del fútbol
La declaración de Infantino reavivó un debate que ya divide a dirigentes, jugadores y comentaristas. Parte de la prensa deportiva internacional recibió la idea con escepticismo, cuestionando si el fútbol mundial está preparado logísticamente para un torneo tan extenso.
Jugadores y sindicatos de futbolistas históricamente se han opuesto al exceso de partidos en el calendario. La preocupación por la sobrecarga física de los profesionales es un tema recurrente en las discusiones sobre expansión de competiciones internacionales.
Entre las federaciones más pequeñas, en cambio, la expectativa suele ser positiva, ya que más cupos significan más oportunidades de clasificación y, en consecuencia, más ingresos y visibilidad para el fútbol local.
La expansión choca con la resistencia de entidades que representan a los jugadores, preocupadas por un calendario del fútbol mundial cada vez más apretado.
Historia relevante
El Mundial comenzó en 1930, en Uruguay, con apenas 13 selecciones. A lo largo de las décadas, el torneo creció de forma gradual: pasó a 16 equipos en 1934, llegó a 24 en 1982 y alcanzó 32 selecciones en 1998, formato que se mantuvo hasta la edición de Catar, en 2022.
La propia gestión de Infantino ya había impulsado el cambio más reciente en el formato, elevando el número de selecciones a 48 para el Mundial de 2026, organizado por Estados Unidos, Canadá y México. Esa expansión ya había generado debates similares sobre calidad técnica y logística.
Desde su creación hace casi un siglo, el Mundial nunca ha dejado de crecer en número de participantes, reflejando la globalización del fútbol.
Históricamente, cada expansión trajo consigo el mismo tipo de debate: equilibrar la inclusión de más países con el mantenimiento del nivel competitivo del torneo más importante del fútbol mundial.
Números y estadísticas
Los números ayudan a dimensionar el tamaño del posible cambio. Un Mundial con 64 selecciones representaría un salto significativo respecto al formato histórico que definió a generaciones de aficionados.
Si se confirma, la expansión a 64 selecciones representaría el doble del formato tradicional que marcó a generaciones de aficionados en todo el mundo.
Cabe recordar que estos números aún dependen de estudios y aprobaciones formales dentro de la estructura de la FIFA, lo que podría tardar años en concretarse.
Qué viene después
El próximo paso, según Infantino, es el análisis detallado de la propuesta por los órganos competentes de la FIFA. Esto debería involucrar reuniones con confederaciones continentales, federaciones nacionales y posiblemente consultas a jugadores y clubes.
No hay un plazo definido para una decisión final. Históricamente, cambios de esta magnitud en el formato del Mundial toman años entre el anuncio inicial y la implementación efectiva.
Los aficionados deberían seguir los próximos congresos y reuniones de la FIFA para saber si esta idea avanza realmente o queda solo como un discurso del presidente de la entidad.
Opinión del especialista
Expandir el Mundial a 64 selecciones conlleva tanto oportunidad como riesgo. Por un lado, democratiza el acceso de países que rara vez disputan el torneo. Por otro, podría comprometer la calidad técnica que siempre ha sido sello distintivo del Mundial.
El fútbol crece cuando más países tienen una oportunidad real de soñar con un Mundial, pero ese crecimiento solo tiene sentido si viene acompañado de cuidado real por el calendario de los atletas y el nivel competitivo del torneo. Expandir por expandir no construye legado.
La palabra final aún está lejos de darse, pero el simple hecho de que Infantino reabriera esta puerta ya demuestra que el futuro del Mundial sigue en constante transformación.