Contexto e importancia

La FIFA dio un paso más hacia uno de los cambios más radicales en la historia del fútbol mundial. Según documentos vistos por ESPN, el organismo inició un proceso formal de consulta sobre la ampliación del Mundial masculino a 64 selecciones.

El tema no es nuevo, pero ganó fuerza justo en el momento en que el torneo acaba de pasar por su mayor expansión reciente, el salto de 32 a 48 equipos que debuta en 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. Ampliar aún más el número de participantes, antes de que el formato actual sea probado en la cancha, es una decisión que pesa sobre todo el ecosistema del fútbol.

La importancia del momento está en el calendario. Según los documentos, la FIFA pretende llegar a una decisión antes del 14 de agosto, un plazo ajustado que sugiere prisa institucional por consolidar el proyecto antes de cualquier reacción coordinada de opositores.

Alerta

La propuesta de 64 selecciones surge antes de que el Mundial de 48 equipos siquiera se haya disputado, lo que amplifica las críticas sobre una planificación apresurada.

Qué pasó

Según el reportaje de ESPN, la FIFA distribuyó documentos internos a las federaciones nacionales dando inicio a una consulta sobre la ampliación del Mundial. El texto trata la expansión como un escenario concreto, no solo como una especulación de pasillo.

El presidente del organismo, Gianni Infantino, ya había manifestado públicamente interés en explorar formatos más grandes para el torneo, argumentando que más países merecen la oportunidad de disputar un Mundial. Ese discurso ahora avanza hacia una etapa formal de deliberación.

El cronograma revelado en los documentos es el dato más concreto hasta ahora: se espera que una resolución sobre el tamaño del torneo salga ya en agosto, lo que obligaría a federaciones, confederaciones y jugadores a posicionarse rápidamente sobre un tema de enorme impacto.

Impacto en clubes, selecciones y la competición

Un Mundial de 64 selecciones cambiaría por completo la logística del fútbol internacional. Más cupos significan más eliminatorias, más partidos de clasificación y, potencialmente, más países pequeños con acceso al escenario más grande del deporte.

Por otro lado, el aumento de participantes también diluye la competitividad promedio de la fase de grupos, un temor ya planteado por técnicos y dirigentes cuando el Mundial pasó de 32 a 48 equipos. Una nueva expansión profundizaría esa discusión.

Para confederaciones continentales como la CONMEBOL y la UEFA, el cambio significaría renegociar por completo el número de cupos por continente, algo que históricamente genera disputas políticas internas en las federaciones.

Reacción del mundo del fútbol

La noticia generó una reacción inmediata de resistencia entre entidades ligadas al fútbol profesional. Las asociaciones de jugadores ya venían criticando la sobrecarga del calendario internacional, y un Mundial aún más grande tiende a intensificar ese enfrentamiento.

Las federaciones tradicionales también deberían cuestionar la rapidez del proceso. La idea de decidir el futuro formato del Mundial en pocas semanas, sin un debate amplio y transparente, es vista por los críticos como un síntoma del estilo de gestión centralizador que ha marcado la era Infantino al frente de la FIFA.

Del otro lado, federaciones de países con historial de dificultades para clasificar a los Mundiales probablemente apoyen la expansión, ya que aumenta sus posibilidades de participar en el torneo más importante del fútbol.

Un Mundial de 64 selecciones reescribiría las reglas del juego antes de que el formato actual de 48 equipos se dispute por primera vez.

Histórico relevante

El Mundial ha crecido de forma constante desde su creación en 1930, cuando reunió a 13 selecciones. A lo largo de las décadas, el torneo pasó por expansiones graduales: 16 equipos desde 1934, 24 desde 1982 y 32 desde 1998.

El cambio más reciente y también el más audaz hasta ahora fue aprobado para el Mundial de 2026, que reunirá a 48 selecciones en Estados Unidos, México y Canadá, formato que aún ni siquiera ha debutado oficialmente.

Este histórico muestra que la FIFA ha tratado, durante décadas, la expansión del Mundial como una herramienta de crecimiento comercial e inclusión geográfica, pero nunca a un ritmo tan acelerado como el que se perfila ahora.

Contexto histórico

Desde el debut con 13 selecciones en 1930 hasta las 48 equipos de 2026, el Mundial nunca creció tan rápido como propone el nuevo plan de 64 equipos.

Números y estadísticas

Los números ayudan a dimensionar el tamaño del cambio propuesto. De aprobarse, el Mundial de 64 selecciones representaría un salto del 33% respecto al formato de 48 equipos que debuta en 2026.

El plazo de decisión también llama la atención: los documentos señalan el 14 de agosto como fecha límite para una resolución, un intervalo corto para un tema de tanta complejidad institucional.

Comparado con el formato original de 1930, la propuesta actual representaría un crecimiento de casi cinco veces en el número de selecciones participantes a lo largo de la historia del torneo.

64Selecciones propuestas para el nuevo formato
48Selecciones en el formato actual de 2026
14/08Plazo previsto para la decisión

Lo que viene

En las próximas semanas, federaciones nacionales y confederaciones continentales deberán posicionarse formalmente sobre la propuesta presentada por la FIFA. El proceso de consulta probablemente incluirá reuniones con dirigentes y posiblemente con representantes de jugadores.

La fecha del 14 de agosto funciona como marco central: es para entonces que el organismo espera cerrar una posición sobre el futuro formato del Mundial, lo que podría significar tanto la aprobación como el aplazamiento indefinido de la idea.

Mientras tanto, el Mundial de 2026 sigue siendo el próximo gran capítulo confirmado del fútbol mundial, y cualquier decisión sobre una expansión futura probablemente solo tendría efecto práctico a partir de la edición siguiente del torneo.

Opinión del especialista

Ampliar el Mundial a 64 selecciones antes de siquiera probar el formato de 48 equipos parece, como mínimo, precipitado. El fútbol vive un momento de saturación de calendario, y otra expansión solo aumenta la presión sobre jugadores y clubes.

Hay un argumento legítimo detrás de incluir a más países en el torneo más importante del deporte, pero no puede ignorar el costo competitivo y físico involucrado. Un Mundial demasiado grande corre el riesgo de perder justo la intensidad que lo hace especial.

La prisa por decidir antes de agosto revela más sobre la lógica comercial de la FIFA que sobre un interés real en escuchar al fútbol de base. Expandir por expandir es un camino peligroso.

El aficionado brasileño, históricamente ligado a la competitividad del Mundial, debe seguir de cerca este debate. Cualquier cambio en el formato del torneo afecta directamente el camino de la Selección Brasileña en las próximas eliminatorias.