Contexto e Importancia
El Mundial de 2026 hizo historia antes incluso de que rodara el primer balón. Por primera vez, el torneo reunió a 48 selecciones, un salto enorme respecto a las 32 que disputaron todas las ediciones entre 1998 y 2022.
La fase de grupos, finalizada a fines de junio, fue la primera gran prueba de este nuevo formato. Fueron 12 grupos de cuatro selecciones cada uno, repartidos entre Estados Unidos, México y Canadá, en el primer Mundial de la historia organizado por tres países a la vez.
Entender lo que representó esta fase de grupos es entender hacia dónde va el fútbol de selecciones. El torneo se hizo más grande, más largo y más global. Y eso lo cambia todo, desde la preparación de los equipos hasta la experiência del aficionado.
La fase de grupos de 2026 tuvo 72 partidos, la mayor cantidad de encuentros de primera fase jamás disputada en un Mundial.
Qué Pasó
La competencia comenzó el 11 de junio con la inauguración en el Estádio Azteca, en Ciudad de México, escenario que se convirtió en el primero en recibir partidos de tres Mundiales distintos, tras 1970 y 1986.
Durante poco más de dos semanas, las 48 selecciones se enfrentaron en 16 ciudades sede: 11 en Estados Unidos, 3 en México y 2 en Canadá. Cada equipo jugó tres partidos en la primera fase, como es habitual.
La gran novedad estuvo en la clasificación: avanzaron los dos primeros de cada grupo y también los ocho mejores terceros, formando una inédita ronda de 32 equipos. En total, 32 selecciones siguieron vivas y 16 se despidieron del torneo.
Por primera vez en la historia, terminar tercero en el grupo dejó de ser sentencia de eliminación en un Mundial.
Impacto en el Torneo y las Selecciones
El nuevo formato cambió la lógica de la fase de grupos. Con los mejores terceros avanzando, muchas selecciones llegaron a la última jornada con chances reales de clasificar, lo que mantuvo la mayoría de los grupos abiertos hasta el final.
Para las grandes potencias, la primera fase se volvió un terreno de ajustes. Con una fase eliminatoria más larga, administrar el plantel, los minutos y el desgaste físico ganó una importancia que no existía en el viejo formato de 32 selecciones.
Para las selecciones menores, el Mundial de 48 abrió puertas. Más cupos en las eliminatorias significaron más debutantes y más países viviendo la experiência mundialista, exactamente el efecto que buscaba la FIFA al aprobar la expansión en 2017.
Reacción del Mundo del Fútbol
El formato ampliado dividió opiniones desde su anuncio, y la fase de grupos reavivó el debate. Parte de la prensa deportiva elogió la fiesta global y la presencia de más selecciones, mientras los críticos señalaron desequilibrio técnico en algunos cruces de la primera fase.
El calendario también estuvo en el centro de la conversación. Partidos en pleno verano del hemisferio norte, con fuerte calor en varias ciudades sede, generaron discusiones sobre los horarios y las condiciones para jugadores y aficionados.
En las tribunas y en las calles, sin embargo, el clima fue de celebración. Las comunidades de inmigrantes en Estados Unidos y Canadá, sumadas a la tradicional pasión mexicana por el fútbol, convirtieron las ciudades sede en territorios de hinchadas de decenas de países.
El calor, los husos horarios y las largas distancias entre ciudades sede fueron los principales desafíos logísticos señalados durante la primera fase.
Historia Relevante
La expansión de 2026 es el mayor salto de formato en la historia del Mundial. El torneo comenzó en 1930, en Uruguay, con apenas 13 selecciones. Pasó a 16 participantes en las décadas siguientes, a 24 en España 1982 y a 32 en Francia 1998.
Estados Unidos ya sabía lo que era recibir un Mundial: la Copa de 1994 mantiene hasta hoy el mayor promedio de público de la historia del torneo, con casi 69 mil aficionados por partido. México, por su parte, se convirtió en el primer país en albergar partidos de tres Mundiales.
Para Canadá, 2026 marcó su primera vez como sede del Mundial masculino. El país ya había recibido el Mundial femenino de 2015, pero nunca había visto a la elite del fútbol masculino jugar en casa en un torneo de esta magnitud.
El Estádio Azteca es el único escenario del planeta que recibió dos finales de Mundial, en 1970 y 1986, y ahora suma una tercera edición del torneo a su historia.
Números y Estadísticas
Los números del Mundial 2026 impresionan en cualquier comparación. El torneo tiene 104 partidos en total, contra 64 del formato anterior, un aumento de 40 encuentros en una sola edición.
Solo la fase de grupos concentró 72 de esos partidos, repartidos en 16 ciudades de tres países. Es más que el total de encuentros de Mundiales enteros disputados hasta 1974, cuando el torneo tenía 38 partidos.
Las expectativas de público también rompen récords históricos, con estádios de gran capacidad como el MetLife Stadium, en la zona de Nueva York, y el AT&T Stadium, en Texas, entre los escenarios principales.
Lo Que Viene
Con la fase de grupos terminada, el torneo entró en su parte más dramática: las eliminatorias directas. La inédita ronda de 32 abrió el camino hacia la final, pasando por octavos, cuartos y semifinales.
La gran final está programada para el 19 de julio de 2026, en el MetLife Stadium de East Rutherford, en el área metropolitana de Nueva York. Será la primera final de un Mundial en suelo estadounidense desde 1994.
Para las selecciones que siguen vivas, cada detalle ahora vale una clasificación. Y para el aficionado, la recta final promete lo mejor del Mundial: partidos únicos, sin margen de error, donde una tarde inspirada puede cambiar la historia de un país.
Opinión del Experto
La fase de grupos de 2026 fue, ante todo, un experimento a escala inédita. El fútbol nunca había probado un Mundial de este tamaño, y la primera fase mostró tanto las virtudes como los límites del nuevo formato.
El Mundial de 48 selecciones sacrificó algo de densidad técnica en la primera fase, pero ganó en alcance y en historias. El formato con los mejores terceros mantuvo casi todos los grupos vivos hasta la última jornada, y eso es oro para el espectáculo. La verdadera prueba, sin embargo, empieza ahora: es en la fase eliminatoria extendida donde sabremos si la expansión fortaleció o diluyó el mayor torneo del planeta.
Lo que ya se puede afirmar es que no hay vuelta atrás. El Mundial gigante llegó para quedarse, y las selecciones que entiendan más rápido la nueva lógica de gestión de plantel y calendario tendrán ventaja en las próximas ediciones.
Para el aficionado, la lección es la de siempre: en un Mundial, el tamaño del formato no cambia la esencia. Quien quiera levantar la copa debe ganar los partidos grandes, y esos se siguen decidiendo en los detalles.